Durante décadas, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y el Trastorno del Espectro Autista (TEA) fueron comprendidos casi exclusivamente como diagnósticos infantiles, asociados principalmente a dificultades conductuales visibles en la escuela o a formas severas de discapacidad. Sin embargo, en las últimas décadas ha ocurrido un giro clínico, cultural y epistemológico sin precedentes: millones de adultos comenzaron a reconocerse dentro del campo de las n